Igual es diferente

marzo 13, 2009

Diez razones para NO legalizar la prostitución

Filed under: prostitución,violencia — noemipastor @ 4:55 pm

prostitucion-prensa-21Las expuso en 2003 Janice G. Raymond, de la Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres (CICTM-CATW). Las resumo y comento. Son éstas:

1.- La legalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo. Porque pasarían a ser legítimos empresarios y hombres de negocios. Hay quien cree que la legalización dignificaría y profesionalizaría a las prostitutas, pero dignificar la prostitución sólo dignifica a la industria, no a la mujer.

Una de las muchas “cruces” que llevan encima las prostitutas es el estigma social que supone el ser puta y que no desaparece cotizando a la Seguridad Social.

2.- La legalización de la prostitución promueve el tráfico sexual. Uno de los argumentos que sirvieron para la legalización de la prostitución en Holanda fue que ayudaría a terminar con el tráfico de mujeres. No fue así. El informa del grupo Budapest, de junio de 1999, mostraba que el 80% de las prostitutas de los Países Bajos eran traficadas. Cosas parecidas pueden decirse de otros lugares en los que la prostitución es legal, como Alemania o el estado de Victoria, en Australia.

3.- La legalización de la prostitución no controla ni regula la industria del sexo, sino que la expande. Así ha sucedido en Holanda: en el año 200 se legalizó la prostitución y en tres años creció un 25%. En Victoria había en 1989 40 prostíbulos legales; en 1999 había 94 prostíbulos y 84 empresas de “acompañantes”. La prostitución se ha convertido en un complemento legítimo del turismo y los casinos.

4.- La legalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y de calle. Las mujeres prostituidas de Holanda afirman que la legalización no ha acabado con su estigma, sino que, por el contrario, las ha hecho más vulnerables frente al abuso, ya que, al tener que registrarse, pierden el anonimato.  Así que muchas de ellas eligen proceder de manera ilegal y clandestina.

Frente al argumento de que la legalización acabaría con los elementos criminales de la industria del sexo, constatamos que en Victoria desde entonces se han triplicado, como hemos dicho, los prostíbulos, pero la mayoría no tiene licencia.

5.- La legalización de la prostitución promueve la prostitución infantil. Así ha sucedido en Holanda, según la asociación Child Right, que afirma que en la mayoría de los casos se trafica con niñas nigerianas.

6.- La legalización de la prostitución no protege a las prostitutas. La CICTM entrevistó para uno de sus estudios a 200 víctimas de la explotación sexual y concluyó que tanto en prostíbulos legales como ilegales se ejercía la violencia físca y psíquica contra las mujeres. La violencia es parte intrínseca de la explotación sexual. “En caso de proteger a alguien, protegen a los clientes”, afirmaban las mujeres.

7.- La legalización de la prostitución aumenta la demanda de prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres en un contexto social más permisivo. Se ve la prostitución como algo aceptado y aceptable, “normal”. Cuando las barreras legales desaparecen, también lo hacen las soiales y éticas: se puede tratar a las mujeres como mercancía. Lanzamos a las nuevas generaciones el mensaje de que las mujeres son productos sexuales y la prostitución, una forma de diversión inocua.

8.- La legalización de la prostitución no mejora la salud de las mujeres. Se obliga a las mujeres, nunca a los clientes, a someterse a chequeos y a obtener certificados de salud. Los establecimientos legales imponen la obligación de usar condón, pero, según el estudio de la CICTM, las mujeres decaran que “siempre es negociable”.  Conclusión: el condón desaparece cuando hay dinero extra en juego.

9.- La legalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres. Ninguna mujer elige libre y racionalmente ser prostituta; se trata más bien de uan estrategia de supervivencia, en un contexto de extrema vulnerabilidad y ausencia de verdaderas alternativas. La distinción entre prostitución forzada y voluntaria es absolutamente falsa y viene promovida por la industria del sexo para conseguir mayor estabilidad y seguridad legal.

10.- Las prostitutas no quieren que se legalice la prostitución. No quieren que se considere un trabajo legítimo, como no lo es el de los esclavos, no es una profesión.

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